TEORIA DE CASTELLÁ - ARTÍCULOS

La riqueza está en el ser

 

Libertad es optar con alegría

Libertad, ¿deber o derecho?


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El pobre no es pobre porque no tiene dinero, es pobre porque tiene miedo a tenerlo; la pobreza es una de las enfermedades y por lo tanto tiene el mismo tratamiento que cualquier enfermedad. Si una mujer concibe un hijo y desea abortarlo, y no tiene dinero para hacerlo, queda grabado en el hijo (en su programa de vida) que el dinero es símbolo de muerte. Porque si la madre hubiera tenido dinero lo mataba. Entonces ese chico, cuando quiera ganar no va a poder porque si él gana, tiene puesto en su cerebro culturalmente, no genéticamente, que el dinero es muerte. Todo lo que está en la madre está en el hijo; y si vamos viendo por qué somos pobres y descubrimos cosas en nuestras antepasadas, nos mejoramos y comenzamos a ganar.

Primero entendamos algo que tenemos todos: si la mujer está fría, el hombre muestra sus defectos y entonces va a ganar menos de lo que es capaz. Si la mujer está caliente en el sentido moral, el hombre muestra sus virtudes y va a ganar más o menos lo que es capaz pero más arriba. Es decir: todos tenemos un techo y un piso en cuanto a ganar. Techo es lo máximo que somos capaces de ganar; si nosotros tenemos un techo de 100, vamos a ganar 100 y no vamos a poder salir de allí.

Un empleado de banco por ejemplo, tiene un sueldo supongamos de $ 1.000 que es lo que gana en su trabajo; el techo de ese empleado de banco son mil pesos. En cambio el presidente o gerente del banco, el techo puede estar en ganar supongamos unos $ 50.000 al año, mientras que el auxiliar gana $ 12.000 en el mismo período y por más que se esfuerce no va a pasar de ganar $ 12.000. Salvo que automáticamente o a través de un tratamiento resuelva lo del techo, entonces el techo sube.

Pero el piso ¿qué es? Es lo mínimo que se puede ganar; si el techo es 100 el piso puede ser 80. En un linyera el techo y el piso están muy cerca, él no se puede mover de ahí porque lo único que gana es para comer y a veces come solo si le dan, porque el techo y el piso están de acuerdo a la responsabilidad que cada uno tiene frente al mundo. El linyera, podríamos decir, es el tipo que tiene el máximo de miedo a la responsabilidad, porque el ganar está de acuerdo a la responsabilidad que nosotros tenemos, si le tenemos miedo a esa responsabilidad, dejamos de ganar.

Ya que hablamos de los bancarios, hay un bancario típico: es el secretario del gerente; es una persona que sabe hacer todo lo que hace el gerente y que muchas veces lo suple, pero si a ese secretario lo queremos ascender a firma autorizada, que es el primer escalón de los auxiliares, se viene abajo. Un tipo que aparentemente tiene empuje, que sabe hacer las cosas y sabe tanto como el gerente, cuando lo ascienden un pasito, el primer escalón, se viene abajo. Es decir: él sabe mientras el responsable sea el gerente; cuando pasa al primer escalón de ascenso se viene abajo porque eso solo lo llena de responsabilidad y de pánico a la responsabilidad.

Sucede en este momento en la república, que en general le tenemos miedo a la responsabilidad. La riqueza ¿dónde está entonces? En la responsabilidad; en este momento estamos viendo un país donde al que no tiene, al careciente como se le dice ahora, hay que darle. Pero; cuanto más hagamos la falsa justicia social de darle al careciente, más pobre lo hacemos y aumentamos el número de carecientes, una nación no puede vivir por unos cuantos que tienen un poco más. Si hiciéramos una distribución de todos los bienes del mundo y los prorrateáramos a que cada uno de nosotros tuviera igual cantidad, a los tres meses el rico vuelve al palacio y el pobre vuelve a la villa, porque el hecho de la riqueza ya está en uno.

No vayamos a entender ahora que la riqueza está en el tener; nos hemos detenido en el tener simplemente para explicar, pero el tener no es riqueza. La riqueza está en el ser , no en el tener. Es decir: yo tengo que ajustarme a aquello que soy capaz de ganar, ahí está el famoso dicho religioso “Dios Proveerá”. Pero también se dice que yo tengo que aceptar la voluntad de Dios. Lo primero que tengo que hacer si quiero adelgazar es aceptarme gordo, acepto la voluntad de Dios; si tengo un sufrimiento acepto la voluntad de Dios de sufrir, pero no ser tonto y abandonarme a Dios. Yo acepto la voluntad de Dios en cuanto a sufrir si no encuentro una salida, pero si tengo una salida, soy tonto sufriendo. Podemos y debemos encontrar formas para no sufrir.

En realidad, darle sentido al sufrimiento no está bien; nosotros tenemos que aceptar el sufrimiento como que lo tenemos, pero que lo tenemos por algo. Si descubrimos porqué, el sufrimiento se nos va, porque el sufrir es pobreza. Y también distinguir que el sufrimiento es malo porque nos niega como seres humanos; en cambio el padecer es riqueza. Si la mayoría de nosotros somos cristianos, tenemos que entender que Cristo padeció, pero no sufrió , porque si hubiera sufrido la cruz no lo podríamos considerar un Dios, ni con potenciales humanos como era Cristo.

Cristo nos mostró que el padecimiento hace que el ser humano se proyecte al futuro y que reúna a sus seguidores, pero el sufrimiento no . Si yo sufro la cruz, no me proyecto al futuro; si la padezco sí. El sufrimiento es padecimiento pero el padecimiento no es sufrimiento, si yo encuentro la causa de porqué necesito sufrir, me enriquezco. Si yo progreso, soy rico por el hecho de progresar , en la medida que soy libre , soy rico.

Y también la relación con el otro o los otros enriquece; por eso generalmente no nos gustan los autodidactas, porque son individuos temerosos, se esconden para aprender. Y cuando hablan de lo que han aprendido lo han aprendido bien; pero lo transmiten mal, transmiten temor y bronca porque el tímido es un pobre. Por eso hemos dicho que cuando el rico pierde el dinero pierde los amigos. El rico tiene dinero porque es atractivo (que es su riqueza); cuando pierde el dinero es porque perdió el atractivo, y entonces los amigos se le van. No porque perdió el dinero sino porque perdió el atractivo; se volvió repulsivo.

La riqueza también está en que la mujer admire a su marido y sea la mujer caliente frente al mundo en el sentido moral, que se sienta orgullosa de la pareja que tiene. Que no se sienta la esclava de su marido; que no sienta que todo el dinero es del marido porque él la sacó del llano como si él fuera el noble y ella la plebeya que se siente avergonzada frente a las amistades del marido porque le falta lenguaje, cultura y modales. No interesa ni el lenguaje, lo que interesa es la pasión de la mujer; cuando ella es afectiva y cariñosa el hombre va para adelante y los hijos también. Pero si la mujer se siente muy por debajo del hombre, es decir si ella se siente pobre frente a un rico, los hijos van a ser pobres.

La pobreza está en nosotros, si tenemos la necesidad de volver a la pobreza, podemos hacer enfermedades que nos llevan a la pobreza. Una de las formas que nuestro inconsciente tiene, cuando por el programa de vida considera que tenemos demasiado y necesitamos volver a la pobreza, es tener una enfermedad que nos lleva a la pobreza. Ya el enfermar es ir a la pobreza, pero hay enfermedades que lo son específicamente: por ejemplo las anemias y en general todas aquellas que tienen que ver con la sangre. No encontrar trabajo es miedo a la riqueza, y acá hay que entenderlo bien : La riqueza de ser . Cuando alguien no progresa, no tiene vocación, es porque hay miedo a la riqueza.

¿Qué pasa cuando hay un defasaje entre lo que se es y lo que se tiene? O lo que es igual: cuando hay un defasaje entre lo que se es y lo que se gana. Muchos de nosotros aún cuando creemos que hemos encontrado las causas, no logramos entenderlo, no logramos asumirlo. Y como es tanto el miedo acumulado, no logramos solucionar el problema; es que a veces no es suficiente descubrirlo sino que además es necesario razonarlo adecuadamente.

El Dr. Herminio Castellá solía explicar en sus conferencias, historias reales cuyos protagonistas eran sus pacientes; la siguiente es una de ellas que nos puede ayudar a comprender mejor lo expuesto en el párrafo anterior. En esta ocasión, reservando la identidad del paciente, el Dr. Herminio dijo: “Un ingeniero en la época que el dólar era barato, ganaba como peón. Descubrimos que el padre era director de una fábrica textil en Italia y que por ser director estaba muy expuesto, él tenía que pasar información tanto a las fuerzas de la resistencia como a los nazis que en ese momento ocupaban Italia. Cualquiera de los dos que hubiera sabido el doble juego, lo hubiera matado. Entonces para este hombre ganar un buen dinero acorde con su rango de ingeniero, era el peligro de que lo fusilaran. Cuando entendió esto, en la propia compañía sin que él pidiera nada, pasó a ganar bastante más. Al mes le ofrecieron de otra compañía competidora, aún más. El miedo estaba en él; estaba bloqueado para ganar porque tenía miedo de que lo fusilaran. Con eso ganó, perdió el miedo a la responsabilidad; si nosotros reconocemos todo aquello que nos viene de atrás como hacemos en el tratamiento de una enfermedad cualquiera, podemos avanzar”.

Todos los conceptos aquí escritos, fueron expresados por el doctor Herminio Castellá y extraídos de su conferencia: “La riqueza está en el ser”, dictada en la biblioteca popular de Olivos el 15/11/90.

Anthony de Mello, (sacerdote jesuita), en total concordancia con el tema que aquí tratamos, en su libro “Autoliberación interior”, Pág. 34-36 escribió lo siguiente:

Métodos para acabar para siempre con la infelicidad

“Darte cuenta del dolor, de la aflicción o del desasosiego que sufres y cual es el motivo; de donde sale en verdad ese sufrimiento. Si te sientes molesto, darte cuenta enseguida de ello, y de donde nace este malestar. (Si dices que estás molesto porque alguien se ha portado mal contigo, no se puede entender que tú te castigues porque otro se comporta mal. Tiene que haber otro motivo más personal y escondido. Obsérvalo)

Darte cuenta de que el sufrimiento o las molestias se deben a tu reacción ante un hecho o una situación concreta y no a la realidad de lo que está ocurriendo. (Si vas a ir al campo y llueve, el enfado no está en la lluvia –que es la realidad-, sino en tu reacción porque se han contrariado tus planes)

Solemos echar la culpa a la realidad y no nos queremos dar cuenta de que son nuestras reacciones programadas las que nos contrarían. Tenemos unos hábitos inculcados, que funcionan como una maquinita automática: a tal pregunta, tal respuesta; a tal contrariedad, tal reacción. Y funcionamos como autómatas. La cultura nos inculca unas leyes rígidas, cuya única razón es que así se ha hecho siempre . Y con esta razón tan endeble somos capaces de matarnos por defender: honor, patria, bandera, raza, familia, buenas costumbres, orden, ideales, buena fama y muchas más palabras que no encierran más que ideas sin sentido real, que nos han inculcado como cultura . Y lo mismo ocurre con las ideas religiosas.

Lo importante es el ser , y no el figurar. La verdad es que estamos tan metidos en esa programación que actuar con claridad de percepción, desde esa cultura, casi parece un milagro, y más si pretendemos reaccionar sin disgusto. Hay que despertarse antes para comprender que, lo que te hace sufrir no es la vida, sino tus alucinaciones, y cuando consigues despertar y apartas los sueños, te encuentras cara a cara con tu libertad y con la verdad gozosa.

Lo cierto es que el dolor existe porque rechazamos que lo único substancial es el amor, la felicidad, el gozo. Cuando somos capaces de encontrar el camino despejado, para ese amor – felicidad que somos, nos topamos con el dolor, que no es nada concreto ni substancial por sí mismo, sino la ausencia de la percepción del amor – felicidad. Como la oscuridad, que no existe, sino que es la consecuencia de la menor percepción de la luz.

La vida, es en sí, un puro gozo y tú eres amor – felicidad como substancia y potencial a desarrollar. Solo los obstáculos de la mente te impiden disfrutarla plenamente. Son las resistencias que pone tu programación lo que te impide ser feliz. De no tropezar con tu resistencia, ¿dónde estaría el dolor? Habría una armonía en ti, igual a la que existe en la naturaleza. Más aún, pues tú eres rey de esa naturaleza y dotado de una sensibilidad para captar la bondad, la felicidad y la belleza, que te hace creativo y capaz ya, no solo de ser feliz sino de dar amor – felicidad a manos llenas.

Con solo observar todo esto ya estás dando un paso para tu despertar. Todo depende de tu reacción, y esta depende de tu programación; y si eres capaz de observar esto y comprenderlo, ya tendrás bastante.”

Para finalizar, deseo concluir con una bellísima frase que, desde luego no me pertenece, pero no me ha pasado inadvertida por su claridad y profundidad. La hemos visto en la portada de esta página y bien puede resumir todo lo antedicho:

TENEMOS QUE APRENDER A SER; EL TENER ES CONSECUENCIA.

Amadeo Vitali