TEORIA DE CASTELLÁ - ARTÍCULOS

El matrimonio

 

Lo masculino y lo femenino
Teoría de las fases

 


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El matrimonio es la unidad social, donde se es persona integrada, es donde se alcanza el grado máximo de libertad, el máximo de responsabilidad y el máximo de moral. Es donde se alcanza la madurez, donde hay una hipertrofia del yo; del tú y el yo pasamos al NOSOTROS, es una vuelta al andrógino. Vimos como Adán fue creado por Dios como ser humano pero no como hombre, recién cuando le sacaron el sobrepeso de la costilla ahí se volvió hombre. Desde entonces, hombres y mujeres viven buscándose.

El matrimonio tiene estas características que son fundamentales:

Es bipolar: Porque el hombre ocupa el lugar del polo activo y la mujer es el polo pasivo, pero ambos polos en una integración donde la mujer es la promotora, la que promueve, y el hombre es el que mueve. Por eso el hombre es el que hace, es el actor que lidera a su familia a través de su actividad y con esa actividad le da la categoría al hogar, y la mujer siempre tiene el nivel del hombre con quien vive. Esto es muy importante porque cuando la mujer no se siente en el mismo nivel del hombre, si se siente inferior, los hijos salen del nivel en que ella se siente.

Es saturado: Quiere decir que cuando el matrimonio es verdadero no cabe un tercero, cuando el matrimonio es saturado se vuelve no violento . Gerardo Fabré, un antropólogo argentino, quiso estudiar a los indios chavantes, una tribu del Matto Grosso en la cual ser blanco es una condena a muerte; él fue con la esposa porque al ir con ella era una pareja saturada, por lo tanto no lo podían ver como violento. Por supuesto fue tomando los recaudos necesarios acompañado por gente que ya conocía a los chavantes y así pudo pasar bien y estudiarlos, porque era la pareja saturada.

Es integrado: Con el aporte de la promoción femenina y el aporte de la acción masculina se constituye una unidad fuerte. Si tengo cien pesos en el bolsillo ¿cuánto tiene mi esposa? ¿50 pesos? No, tenemos 100 pesos; porque si estamos casados no es el dinero de ella, no es el dinero mío; es nuestro. El varón cumple con ganarlo y ambos lo administran, esa es precisamente la integración, cuando los dos van en la misma dirección tirando del carro, no empujándolo.

Lo importante es que la mujer sea la reina de su casa, no la fregona, que ella sienta que hace cálido el hogar. El hombre trae la leña, la mujer la enciende y le da calor al hogar. La mujer, por su naturaleza afectiva es eso; promotora, le da sentido a la acción y a la vida del hombre, por eso decimos que la mujer es un ser de las sombras y desde las sombras ilumina.

Es trascendente: No es solo una mera trascendencia biológica, porque en el hijo está el programa de vida, de modo que hay una trascendencia espiritual en ascenso, por eso, si es un verdadero matrimonio, los hijos deben tener una categoría superior a la de los padres. Pero también hay que entender que el mejor homenaje que un hijo le puede rendir al padre, es superarlo; el padre inicia una línea, el hijo la sigue y le agrega ramas. Entonces, no es una mera trascendencia biológica como lo hace el animal que trasciende en sus hijos, sino que es una trascendencia cultural y espiritual. Y es muy valiosa; siempre que la mujer tenga sus hijos, digámoslo así, por amor a Dios y no por temor a Dios, que tenga los hijos convencida que ellos son una riqueza, no una carga. Ahí está la verdadera trascendencia y es entonces cuando la familia va en ascenso.

Es amor: El amor es la comunión en el valor, en lo ético. El amor es universal; el amor que yo puedo tener a cualquier persona, es el mismo que le puedo tener a mi esposa, habrá una diferencia de cantidad pero no de calidad. Lo que sí dentro de ese amor puedo cumplir funciones distintas; es distinta la función que voy a cumplir con mi esposa que con mis hijos, es distinta la función que voy a cumplir con mis padres y con mis hermanos, es siempre el mismo amor pero la función es distinta. Y no debemos confundir amor con impulso genital; el impulso genital puede darse dentro y fuera del amor, porque cuando confundimos amor con impulso sexual estamos degradándonos, estamos perdiendo el respeto por nosotros mismos, de manera que el amor está por encima del impulso genital.

Es libertad: Porque no hay una dependencia de la mujer al hombre o del hombre a la mujer. Yo no dependo de mi esposa; me integro a ella, pero tenemos una cultura que nos viene de atrás, donde el matrimonio, sobretodo en Francia, era un contrato. El matrimonio no puede ser nunca un contrato donde cada uno cumpla deberes y derechos; como ningún juez puede obligarme a tener relaciones sexuales con mi esposa, es asunto de la pareja, y por supuesto debe haber un respeto mutuo que surge solo. Y por supuesto todo eso dentro del amor.

¿Cómo se realiza el matrimonio? Por supuesto cuando hay conjunción de programas de vida, coincidencia de los mismos, cuando hay concordancia. Cuando la mujer concibe no hace un programa de vida; hace dos, uno masculino y otro femenino. Yo nací varón y el programa de vida femenino se unió a mí pero como algo virtual, como un fantasma que me completa; entonces formo la unidad sin tener mujer. Ahora, para casarme, la mujer que me elige es idéntica a ese fantasma, si no lo es no puede ser mi mujer. Visto de otra forma, yo soy la imagen de varón que tenía mi suegra cuando concibió a mi esposa; y mi esposa es la imagen de mujer que tenía mi madre cuando me concibió a mí.

El matrimonio al principio es un brindis, ¿y qué es un brindis? Es la formulación de propósitos que tenemos que fijar en nuestro inconsciente; propósitos para la proyección al futuro. En todo matrimonio tiene que haber un brindis. ¿Por qué? Porque actúa como “mordiente” de la unión conyugal. La proyección afectiva de una persona equivale a uno, pero la proyección afectiva de dos equivale a cuatro, si son cuatro equivaldrá a dieciséis y así en proyección geométrica. Cuantos más son en el brindis, más proyección al futuro y más se va a grabar en el inconsciente

Pero para que se grabe en el inconsciente, ¿qué tenemos que hacer? Bajar el campo de la conciencia.¿Y con qué lo bajamos? Cuando ingerimos bebidas alcohólicas, llamadas también bebidas espirituosas, porque al bajar con ellas el campo de la conciencia, esos propósitos, esa proyección al futuro se fija. Es muy importante el brindis en el matrimonio porque actúa como mordiente, y cuantos más son para brindar, más proyección y futuro. Y como natural consecuencia: una pareja feliz.

Algo muy importante que atañe al matrimonio: ¿Cuál es el momento en que el ser humano necesita más amor? Es en el momento de la concepción; pero no amor al hijo que se engendra sino amor de la pareja, o en su defecto, admiración de la mujer al hombre que la hace concebir. Porque si eso no está, ese ser que se engendra allí, va a ser un mendigo de amor sin poderse satisfacer nunca de él. El drogadicto es el típico ejemplo del que no recibió amor en el momento de la concepción. Entonces, ¿de qué vale que después le demos todo el amor del mundo? No lo va a sentir, es insensible, reclama amor pero no lo siente.

Otro factor importante: La libertad no viene de afuera, la libertad es de adentro; yo asumo la libertad , ningún político, ningún religioso, ningún padre me puede dar la libertad, porque la libertad ya es mía. El papel de los padres para con los hijos es regirlos hasta que ellos asuman la libertad, eso es lo fundamental, si dentro del matrimonio me siento libre, mis hijos serán concebidos en libertad y ellos podrán asumirla a la edad que corresponde.

Finalmente: El matrimonio es la adquisición cultural más grande que ha hecho el hombre; no hay riqueza más grande en el mundo para el hombre que la familia, y la familia la genera precisamente el matrimonio.

Este trabajo, está íntegramente basado en conceptos del doctor Herminio Castellá, extraídos de sus conferencias “La importancia del matrimonio” y “El valor del matrimonio”, dictadas en la biblioteca popular de Olivos entre 1990 y 1991.

Amadeo Vitali