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Impotencia, reveldía y violencia |
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Si alguien es torturado, le quitan todo lo que tiene y es quemado vivo, ¿cómo queda su familia? en la miseria. Eso ocurría por ejemplo en España, donde a los judíos les exigieron que se fueran o que se convirtieran; entonces había judíos que siendo muy ricos se convertían. Pero como la inquisición vivía no de un sueldo sino de lo que les quitaban a los ajusticiados, en cuanto era un judío con dinero lo declaraban hereje, lo torturaban y lo quemaban. Si tratamos de comprender, (no de justificar) aquel contexto histórico, vemos que los familiares del “santo oficio” eran buena gente; ellos tenían el concepto de que si hacían sufrir a un inocente, el sufrimiento lo hacía grato a Dios, así que le salvaban el alma. Pero ¿cuánto terror habrá en los descendientes, de tener o mostrar un cierta cantidad de dinero? No podrán hacerlo porque eso equivale a sufrimiento, castigo, tortura... y significa la muerte. La pobreza nos “salva” la vida porque la vida es el bien supremo. Muchos de nosotros, aún sin saberlo tenemos un origen judío o musulmán, no lo sabemos, pero allá se convirtieron y así hayan pasado cinco siglos, llevamos como una culpa de haber traicionado al grupo y eso nos genera una enorme impotencia porque por más que queramos, no lo podemos cambiar simplemente porque eso ya sucedió, pertenece al pasado y no podemos volver atrás. Siempre que tenemos una impotencia frente a algo es porque le tenemos miedo por algo que sucedió antes. Cuando hablamos de tratamiento siempre tenemos que tener en cuenta cual es el factor desencadenante, lo que vivió la madre en el momento de la concepción y el factor arcaico. Si lo hemos razonado bien, el bloqueo y la impotencia suelen desaparecer; pero a veces es tan fuerte el mecanismo de defensa que aún habiendo encontrado las causas no nos curamos, porque es como si lo volviéramos a vivir, nuestro cuarto nivel inconsciente se resiste y no nos deja alcanzar esas metas que él considera peligrosas, haciendo que sigamos enfermos y pagando culpas. La rebeldía: Todo está entroncado; es prácticamente lo mismo la impotencia, la rebeldía y la violencia. Porque precisamente cuando tenemos una impotencia frente a algo, nos volvemos rebeldes y toda rebeldía conduce a la violencia; toda rebeldía ya es una violencia . La mayoría de los psicólogos está de acuerdo en que es natural la rebeldía de los adolescentes. La rebeldía de los adolescentes es enfermedad , no hay que olvidarlo; la adolescencia es un momento crítico del ser humano porque sale de la infancia y se encuentra con un cuerpo que le pide cosas distintas de las que le pedía el niño. El cuerpo pide cosas que antes no pedía y ahora sí; tenemos curiosidades que antes no nos importaban y entre otras cosas está la rebeldía. En la adolescencia asoman tendencias que estaban ocultas; aparecen tendencias homosexuales, aparecen tendencias esquizoides, hay chicos que tienden a robar, etc. y que una vez pasada la adolescencia terminan. Pero la rebeldía jamás la podemos tildar de natural. Lo que es natural es que cuando el chico llega a la adolescencia se haga libre; asuma su libertad, porque precisamente lo que marca la adultez es la asunción de la libertad. La libertad es lo contrario de la rebeldía; en la rebeldía hay ruptura, yo rompo con mis mayores. En la libertad hay una apertura; me abro al mundo, y al abrirme al mundo salgo de atrás de mi padre, salgo de la tutela de mi padre y me pongo al lado de él y enfrento al mundo hombro con hombro. En cambio si soy rebelde, rompo con mi padre y no me pongo a su lado; huyo de él. Un chico se da cuenta que asumió la libertad cuando decide por sí mismo, contento frente al padre, y el padre le responde respetándolo a él. Todo el mundo dice que hay que hay que cortar el cordón umbilical, ¿y hay que cortarlo? No; por la simple razón que si corto el cordón umbilical, rompo con mi familia y eso es doloroso. En cambio cuando asumo la libertad, salgo de la tutela de mis padres y me pongo hombro con hombro con ellos, el cordón umbilical se cae solo y no duele . Víctor Massú decía que la libertad implica ruptura; No! Cuando soy libre, cuando me asumo libre es cuando soy igual que mi padre y él me respeta como adulto igual a él. En la rebeldía me hundo; en la libertad me agrando. Distinguimos dos tipos o clases de rebeldía: La rebeldía activa y la rebeldía pasiva; el doctor Herminio Castellá enseñaba a sus pacientes en esta forma que él mismo después contaba: “Bueno, vení y caminá en cuatro patas! Por supuesto yo no quiero que lo haga, pero si ella lo hace es una rebelde pasiva , y esto es fundamental que se entienda: Si ella se niega a caminar en cuatro patas, enojada porque mirá quien sos vos que me manda hacer eso, entonces es una rebelde activa; tampoco libre. Recién es libre cuando sabe decidir, cuando sabe negarse con alegría, desobedeciendo una orden ridícula, ahí no hay ruptura”. Y solía contar en sus conferencias estas dos anécdotas maravillosas: “Cuando un viejo que yo conocí tenía 18 años, por cualquier cosa el padre le daba una feroz trompada y allá iba de... ya saben de que parte al suelo. Un día se cansó de las trompadas del padre y se fue de la casa; pero no fue a llorar a casa de la abuela, fue a trabajar; se conchabó en una trilladora. Cuando estuvo instalado en la trilladora, le escribió al padre diciéndole donde estaba y cuando terminó la campaña se presentó al padre. El padre le pregunta: bueno, ¿cuánto ganaste?, y él le dice: 300 pesos, que en aquel entonces era una buena cantidad (esta historia tiene como 90 años) -¿qué vas a hacer con ese dinero? – 100 los voy a ahorrar, con 100 lo voy a ayudar a usted para alimentar a la familia y con 100 me voy a empilchar. ¿Y el padre, qué hizo? Lo abrazó y le dijo: Te felicito, hijo! Te has hecho hombre. Él había asumido su libertad; si él se hubiera ido con rebeldía, el padre lo hubiera vuelto a voltear de una trompada o lo hubiera ido a buscar allá donde se había conchabado y lo hubiera traído de una oreja a la casa. Pero como había asumido la libertad, se acabó el problema”. “Unos amigos míos y de mi edad, cuando teníamos más o menos 45 años, fui a visitarlos al campo; y veo que a pesar de que todo el mundo tenía mecanizado el campo, y hasta algunos estaban con el campo electrizado, ellos seguían trabajando la tierra con animales (con caballos). Y les digo: ¿qué pasa con ustedes, no tienen tractor? -No. -¿por qué? - el viejo no nos deja. (45 años... el viejo no nos deja) - ¿Cómo que el viejo no los deja? -¿y no lo conocés vos al viejo? Claro que lo conocía! Si lo conocía de cuando era chico, de pantalón corto que en aquel tiempo se usaba. Les expliqué esto de la libertad, les pregunté si tenían dinero para comprar un tractor y me dijeron que sí. -Y bueno, háganlo!, pero no le digan nada al viejo, traigan el tractor! El más enamorado del tractor después era el viejo!, que andaba explicando a quien lo quisiera oír, que ahora no tenían que andar pensando si los caballos se enredaban con las cadenas, que se podía arar de noche, que tenía radio, que tenía una cabina, que podían trabajar a pleno sol y a plena noche... El enamorado del tractor fue el viejo. Fíjense lo que vale la libertad en contraposición de la rebeldía”.
La rebeldía de alguna manera es una forma de violencia; pasiva o activa, la rebeldía, ¿qué genera? Revoluciones; los terroristas que tuvimos acá, ¿no fueron rebeldes? Y los que los combatieron eran tan rebeldes como ellos, el problema que tenemos ahora acá es la rebeldía. Uno de los dirigentes más grandes de la revolución francesa, le dijo al que dirigía una comarca italiana que tenía supónganse 200 millones de dólares de deuda, que si a él le daba 30, le rebajaba la deuda a 50. ¿No se parece mucho a lo que está pasando actualmente? Y después ponemos a la revolución francesa como el monumento de la libertad humana. La consecuencia fue esa , pero la consecuencia a posteriori. ¿Por qué no podemos llegar a la libertad de otra manera?, la libertad está dentro nuestro y nunca vamos a lograr realmente la libertad a través de la violencia. ¿ y cómo cayó la cortina de hierro? Cuando la gente se cansó del comunismo; entonces el comunismo se derrumbó solo. Cuando nosotros arreglamos lo de adentro, lo de afuera viene solo. Otra forma de la violencia: Es estar contra la injusticia; es una forma de la rebeldía y de la violencia y es la que tenemos acá, en vez de estar a favor de la justicia; si estoy en contra de la injusticia estoy odiando y me destruyo. Lo que vale es estar a favor de algo, no en contra. Yo tengo que tener vigor frente a la vida, tengo que tener empuje porque si no, no soy hombre. La violencia es la exageración del vigor; es fundamental distinguir entre el vigor y la violencia. Así también con la libertad que la tomamos como un derecho. La libertad es un deber , porque si no me asumo libre y nadie puede asumir la libertad por mí, nadie me la puede dar, no soy hombre; si fuera un derecho me la tienen que dar. Otra forma de la rebeldía: Es que la mujer quiera tener los mismos derechos que el hombre; que quiera ser como el hombre, es un modo de violencia. La tercera fase de la mujer, es decir su fase de repulsión es su violencia; cuando la mujer repele el hombre se convierte en un violento. La violencia del hombre está en la acción, la violencia de la mujer está en la afectividad equivocada. Lo importante no es que la mujer sea igual que el hombre sino que cumpla su rol; que sea la mujer caliente frente al mundo, que tenga el empuje de su calidez, de su afectividad. La mujer es una afectividad inteligente, y el hombre es una inteligencia afectiva, cada uno en su rol. El hombre trae la leña, la mujer la ordena, la enciende y le da calor al hogar. La guerra se terminaría el día que la mujer entienda una cosa fundamental que es muy primitiva, es casi intuitiva: la selección natural; la guerra es una forma de selección natural. El gallo que gana la pelea tiene derecho a la reproducción. En la guerra humana mueren los que no tienen sentido de vida. Eso que se dice por allí que en la guerra mueren los más aptos, no es verdad, mueren los que no tienen sentido de vida. En la segunda guerra mundial, las naciones que perdieron están mejor que las que ganaron; en las naciones que perdieron la guerra murió mayor cantidad de gente que no tenía sentido de vida. Los que quedaron tienen mayor sentido de vida y por eso progresaron más. Lo importante es que la mujer cuando concibe, tenga sentimiento de vida, que tenga sus hijos por amor a Dios, porque el ser humano necesita más amor que nunca precisamente en el momento de la concepción. Entonces sí habrá paz. La idea general y los principales conceptos aquí vertidos, fueron expresados por el doctor Herminio Castellá en su conferencia: “Impotencia, rebeldía, violencia...” dictada el 1/11/90 en la biblioteca popular de Olivos. Amadeo Vitali
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