TEORIA DE CASTELLÁ - ARTÍCULOS

Como descifrar lo inconsciente

 

Saber razonar para vivir mejor

Lo consciente y lo inconsciente

Los niveles inconscientes

El camino de crecer


Mas artículos


 



Una vez que comprendemos que las cosas que nos suceden tienen un sentido más profundo del que está a la vista, que no son acontecimientos fortuitos o meras casualidades, sino que responden a necesidades nuestras que quizá desconocemos pero que existen; que además de lo que percibimos concientemente, de lo que pensamos, hay un bagaje de información mucho mayor que está en nuestro inconsciente y que interviene en nuestras vivencias, se nos presenta esta pregunta:

    ¿Cómo podemos descubrir aquello que está oculto pero que nos está afectando?

    En realidad no siempre es necesario y a veces hasta es perjudicial develar la información inconsciente. En muchos de nuestros actos es saludable que la conciencia para un mejor desempeño no disponga de toda la información que somos capaces de almacenar. El doctor Gabriel Castellá daba un ejemplo muy ilustrativo cuando describía lo que sería nuestro caminar si trajéramos a la conciencia todos los movimientos de los músculos y las coordinaciones entre los mismos: andaríamos a los tumbos como borrachos. Es necesario que la conciencia marque el rumbo, se focalice, y el inconsciente como aliado seleccionará la información adecuada.

    ¿Cuándo se hace necesario develar lo inconsciente?

    Cuando tenemos la experiencia de que estamos respondiendo equivocadamente, cuando percibimos un miedo ante un peligro que no existe, cuando sentimos culpa y no estamos actuando mal, cuando nuestra reacción es desproporcionada con el estímulo que recibimos, cuando enfermamos. Como decía Herminio, "Si algo se debe dar y no se da es porque le tenemos miedo".

    Ese es el momento de hacer la pausa e investigar qué es lo que está ocurriendo realmente.

    Para conocer mejor nuestro programa de vida, es muy valioso remontarnos a la historia de nuestra familia. Conversar con nuestra madre, con nuestros abuelos, ir a las fuentes y sobre todo rastrear sentimientos asociados a los acontecimientos: cómo se vivió el matrimonio, cómo se vivenciaron tal guerra, tal traslado, etc. Remontarse a la propia historia, con una actitud de cariño, de orgullo, de aceptación y nunca de enjuiciamiento.

    Las respuestas que uno da, sobre todo las que tienden a repetirse, también me pueden dar una pista sobre los datos que puedo albergar: las situaciones que tiendo a evitar, el modo particular que tengo de solucionar ciertos problemas, puestos en un contexto más amplio pueden brindar información muy valiosa.

    Hay detonantes, a los cuales soy especialmente sensible y eso también puede investigarse: si soy receptivo a  las tormentas, a los insultos, a ciertas demostraciones de afecto, etc.

    En nuestro enfermar hay un lenguaje ( ver el artículo El enfermar humano en el índice temático) que también nos devela cuáles son nuestras necesidades y nuestro miedos.

    Hay información ancestral que nos llega a través de los sueños. Herminio Castellá decía que los sueños eran recuerdos antiguos con ropaje moderno. En ocasiones estamos preocupados por algo y durante el sueño el recuerdo que está afectándonos se manifiesta como un mensaje, como si nuestro inconsciente nos dijera: "de esto te estoy protegiendo".

    Recordemos que estamos comunicados telepáticamente con el mundo que nos rodea y esto nos puede ayudar a descubrir datos. Las personas más cercanas a nosotros ponen en palabras aquello que no podemos decir nosotros, pero somos los que se lo transmitimos.

    Mediante la hipnosis se puede acceder a la información ancestral. Desarrollaremos este tema más adelante ya que es muy interesante y se presta a controversias y a temores.

    He querido darles un panorama de algunos caminos o indicios que nos pueden ser útiles en este camino que no es en definitiva más que el camino de conocerse a sí mismo, para cambiar, para mejorar, para aprender.

Andrea Mussini