CUENTOS Y POEMAS

Juan y el caballo blanco

 
 


 

 

 

 

 

            Este cuento está situado en Europa en tiempos de la Edad Media.

    El caballo blanco era un animal bellísimo, salvaje, de una gran agilidad. La gente de la comarca en la cual vivía Juan quería atrapar a este animal tan valioso. Todos los intentos habían sido vanos dada la gran destreza de este caballo.

    Un día Juan, una persona humilde de bajos recursos económicos, encuentra atrapado en la espesura del bosque al mismo caballo blanco. Al verlo así, en ese estado, lo libera y a partir de allí lo puede domesticar. De ese modo consigue realizar la hazaña que la gente del lugar tanto anhelaba y no podía conseguir.

    Los lugareños comentaron: "¡Qué suerte la de Juan que consiguió lo que todos querían y nadie había podido hacer!"

    Juan respondió: "Vamos a ver."

    Unos ladrones de caballos que también estaban a la búsqueda del caballo blanco se enteraron de que Juan lo tenía en su poder y se lo robaron, aprovechando la ocasión para robarle sus pocas pertenencias.

    Los lugareños comentaron: "¡Qué desgracia la de Juan! Si no hubiera domado al caballo blanco esto no le habría ocurrido."

    Juan respondió: "Vamos a ver."

    Aprovechando la oscuridad de la noche y gracias a su destreza el caballo blanco logró escapar del escondite secreto de los ladrones de caballos y los demás animales lo siguieron. Guiados por el corcel todos se dirigieron a lo de Juan.

    Los lugareños comentaron: " ¡Qué suerte la de Juan! Ahora, gracias a que atrapó al caballo blanco  tiene toda una tropilla."

    Juan respondió: "Vamos a ver."

    Juan tenía un hijo de dieciocho años. Salió a montar al caballo blanco, se cayó del mismo y se fracturó un brazo.

    Los lugareños comentaron : "¡Qué desgracia la de Juan! Si no hubiera atrapado al caballo blanco no se habría lastimado el hijo"

    Juan respondió: "Vamos a ver."

    El señor feudal entró en guerra . Mandó llamar a los jóvenes de la comarca pero el hijo de Juan no fue porque estaba herido por la caída del caballo.

    Los lugareños comentaron: "¡Qué suerte la de Juan!"

    Juan respondió: "Vamos a ver."

    Este relato podría continuar indefinidamente. El mensaje del mismo es similar al del cuento ¿Buena suerte, mala suerte?

    Además de que no podemos saber a ciencia cierta si un acontecimiento va a ser bueno o malo para nosotros, es bueno desarrollar la habilidad de afrontar la vida con ecuanimidad, sin caer en excesos de triunfalismo ante hechos favorables y excesos de derrotismo ante situaciones desfavorables. 

    El hecho es uno en sí. Tendrá sus aspectos favorables y desfavorables y eso también dependerá de cómo lo miremos y lo vivamos. Siempre es bueno tomar una sabia distancia y para eso es muy bueno el sentido del humor.

    Este cuento y su interpretación fueron relatados por el doctor Gabriel Castellá en su conferencia. "Cuentos y relatos de sabiduría" del 19 de septiembre del 2000 en Camed, San Martín.