CUENTOS Y POEMAS

Carta a mi madre

 
 


 

Tan sólo por placer no me concibas,
tampoco para fines egoístas.
Prepárate consciente de que "soy"
aún antes de latir en tus entrañas.

Para que yo me integre felizmente
allá en el claustro de tu bendito vientre
te pido por favor, madre adorada,
que al concebirme... estés enamorada.

Lléname de tu amor y sé consciente
que soy un ser humano que no es tuyo.
Haz que me sienta libre como el viento,
si me das con tu amor también respeto.

Si me respetas, madre, está segura
que nunca sufrirás en la amargura;
pues he de amar a todas las criaturas
respetando el derecho de sus vidas.

No permitas jamás que sea tu amo,
ni tampoco tu esclavo, lo suplico.
Hazme fuerte, no mimes mis caprichos;
¡Que tu bendito amor no me haga daño!

No permitas pereza en mi conducta,
no me sobreprotejas, te lo imploro.
No me eduques con premios y castigos,
enséñame a pensar, a ser yo mismo.

Haz que mi mente vuele al infinito
y que mis pies se afirmen en el suelo,
para que aprenda a amar a lo divino
y para hacer consciencia en este mundo.

Enséñame a luchar por mis anhelos,
que aprenda que en la vida todo cuesta;
inculcándome amor por mis trabajos,
como una bendición, nunca una pena.

Enséñame a vivir aquí y ahora,
jamás en los ayeres y mañanas.
Hazme aprender a dar sin esperanza,
para entregar mi amor sin desconfianza.

Respétate, sé digna y responsable.
No dependas de nada, ni de nadie.
Sé valiente, no temas a la vida,
para que seas la luz de mi existencia.

Felipe Magaña

 

 

 


VOLVER